Durante los últimos años muchas empresas han ido implantados sistemas de monitorización de la energía. De todos las formas y colores. Es un producto que ya se puede considerar maduro, en los que podemos encontrar de todos los tipos para cubrir las distintas necesidades de las empresas:
- Sistemas de lectura de contador fiscal (de cabecera y ya esta)
- Sistemas de monitorización de detalle en instalaciones de edificios.
- Sistemas complejos para industrias, con o sin control
- Sistemas específicos para una instalación concreta: clima, producción, Aire comprimido, alumbrado, etc.
- Software básico (tablas de datos) o software más trabajado (gráficas, pantallas o informes)
Ninguno es mejor o peor, simplemente son diferentes opciones para cubrir las diferentes necesidades de cada empresas.
Tabla de contenido
Crónica de un fracaso anunciado
Pero me lo que podemos encontrar es un denominador común en todos los sistemas:
Los informes y resultados siempre son complejos y requieren de un nivel de especialización por parte del cliente.
Volvemos a caer en el clásico: La potencia sin control no sirve de nada.
Hitos del fracaso energético
Los hitos que suelen presentarse antes del fracaso de un sistema de gestión energetico son los siguientes:
- Sistema monitorización: Cuando los usuarios no comprende los datos, resultados o los informes que de el se obtienen, estos dejan de utilizar el sistema de gestión energética.
- Mantenimiento de equipos: Las modificaciones en los consumos, disposición de equipos, nuevas necesidades que no están midiéndose, todo ello lleva a dejar de mantener y actualizar el sistema de gestión energética.
- Suspensión del sistema: Al final deja de tener sentido mantener el sistema de gestión. El cliente deja de invertir en la mejora de la eficiencia energética de su instalación.
Reanimar el sistema de gestión energético
Como hemos visto, un sistema de gestión energético mal planteado desde el punto de uso y su gestión lleva a su propio fin.
Para evitar este grave problema podemos seguir dos caminos:
- Designar un responsable energético: Establecer la figura de un responsable encargado de la gestión energética, y a su vez del sistema de gestión energética, debidamente formado y con potestad de actuar.
- Externalizar los servicios energéticos: Buscar una empresa externa que se ocupe de implementar, interpretar los datos, traducir la información energética y mantener todo el sistema de gestión energética.
La industria pesada, la cual tiene una gran dependencia a los consumos energéticos, suele estar concienciada y destina recursos a mejorar sus sistemas y su personal. Aquí no suele haber problema.
El problema ocurre con el resto de empresas donde la energía es importante, pero no es la principal prioridad.
Debemos aportar soluciones completas, no solo equipos y software.
Articulo readaptado de «Camino al fracaso de los sistemas de monitorización» escrito por Adrian Gómez.